Hay países que se visitan y otros que se sienten. Argentina pertenece a esta segunda categoría. Tierra de contrastes naturales y emocionales, de conversaciones largas y cafés con historia, es un destino donde la cultura no se observa desde fuera; se respira en cada esquina. Desde la intensidad de sus ciudades hasta la profundidad de su música, viajar a Argentina es adentrarse en un territorio creativo que ha sabido transformar la nostalgia, la mezcla y la memoria en arte vivo.
En Planes con Duende concebimos Argentina como un viaje sensorial, diseñado para quienes desean comprender su alma artística más allá de los tópicos. Aquí el tango no es solo un espectáculo, sino una forma de narrar la vida; la ilustración urbana no es solo estética, sino identidad; y las ciudades no son solo escenarios, sino protagonistas. Con todo este ofrecimiento artístico, diseñamos itinerarios a medida para que cada viajero conecte con la creatividad argentina desde la experiencia íntima, pausada y auténtica.
El tango más allá del espectáculo
Hablar de Argentina es hablar de tango. Ahora bien, entender este género musical y de baile implica ir más allá del espectáculo escénico. Concretamente, el tango nació a finales del siglo XIX en los barrios portuarios de Buenos Aires y Montevideo, fruto del cruce de culturas: inmigrantes europeos, comunidades afrodescendientes y tradiciones criollas. En conventillos y arrabales, entre la melancolía del desarraigo y la esperanza de una vida nueva, surgió una música que hablaba de amor, pérdida, barrio y destino.

Durante décadas, el tango fue expresión popular, baile social y crónica urbana. Con el tiempo, figuras como Carlos Gardel lo llevaron a escenarios internacionales, consolidándolo como símbolo cultural argentino. Y más adelante, compositores como Astor Piazzolla revolucionaron el género, fusionándolo con elementos del jazz y la música clásica, demostrando que el tango es tradición, pero también evolución constante.
En nuestros viajes diseñamos experiencias que permiten comprender el tango desde dentro. No se trata solo de asistir a una cena con espectáculo, sino de entrar en una milonga de barrio, observar los códigos silenciosos de invitación al baile, escuchar a los músicos en espacios íntimos y conversar con bailarines que viven el tango como parte de su identidad cotidiana.

También nos gusta proponerte clases privadas, donde aprender los pasos básicos se convierte en una forma de entender la conexión, la escucha y el abrazo que define este baile. No hay mejor manera de conocer Argentina, a través de una de sus mayores expresiones artísticas.
Talleres y encuentros con artistas locales
Argentina es creatividad en estado puro. Más allá de la música, el país cuenta con una escena artística vibrante que abarca ilustración, fotografía urbana, literatura, diseño y artes visuales contemporáneas. En Buenos Aires, por ejemplo, te llevamos a conocer talleres de fotografía urbana en barrios como San Telmo o La Boca, donde los contrastes arquitectónicos, los murales y la vida callejera ofrecen un laboratorio visual fascinante. Junto a fotógrafos locales, aprenderás a capturar la luz porteña, las texturas del adoquín y la expresión espontánea de la ciudad.

La música ocupa igualmente un lugar central. Es posible asistir a ensayos abiertos de pequeñas orquestas, participar en talleres de percusión o incluso conocer luthiers que construyen bandoneones, instrumento emblemático del tango. Estos encuentros permiten comprender el proceso creativo, la disciplina y la pasión que hay detrás de cada obra.
Y para quienes sienten afinidad por la escritura, nada como visitar cafés históricos, donde la literatura argentina (de Borges a Cortázar) se convierte en punto de partida para reflexionar sobre identidad, exilio y ciudad.

Cualquiera de estas experiencias se adapta al interés y ritmo del viajero, creando un itinerario cultural profundamente personal.
Buenos Aires cultural
Y si hay una ciudad donde el arte se vive en presente, esa es Buenos Aires. Intelectual, nostálgica y vibrante a la vez, la capital argentina es un espacio donde la cultura forma parte de la vida cotidiana. No se trata solo de museos y teatros, sino de librerías abiertas hasta tarde, debates espontáneos y conciertos improvisados.
En nuestra agencia diseñamos recorridos pausados y personalizados por lugares emblemáticos como el Teatro Colón, una de las salas líricas más prestigiosas del mundo, donde la arquitectura y la acústica se combinan con una programación de excelencia. También proponemos visitas al Museo Nacional de Bellas Artes, que alberga una colección destacada de arte argentino y europeo, o al MALBA, referente del arte latinoamericano contemporáneo.

Sin embargo, la cultura porteña no se limita a sus instituciones. Pasear por Recoleta, con sus cafés históricos y su arquitectura afrancesada, o recorrer las galerías independientes de Palermo, permite comprender la diversidad creativa de la ciudad. Y en San Telmo, los domingos se mezclan antigüedades, música callejera y danza espontánea, recordando que aquí el arte no está encerrado, sino en la calle.

Nuestros itinerarios también incluyen tiempo para sentarse en un ‘café notable’ (como Tortoni, Las Violetas o el Bar Británico, entre otros), escuchar conversaciones, hojear libros y simplemente observar. Porque entender Buenos Aires implica detenerse, mirar y dejar que la ciudad revele sus capas. Además, toda esta experiencia cultural no se impone; se descubre caminando sin prisa, entrando en un teatro independiente o asistiendo a una lectura poética en un espacio alternativo.
Argentina es un destino que invita a sentir antes que a fotografiar. Su alma artística se manifiesta en el tango que abraza, en la ilustración que narra, en la música que resuena en patios y teatros, y en una ciudad como Buenos Aires que convierte la creatividad en forma de vida. Por todo ello, viajar a este país supone adentrarse en una identidad compleja y apasionada. En este sentido, en Planes con Duende diseñamos viajes a medida para quienes desean conectar con esa dimensión cultural profunda. Proponemos experiencias auténticas, encuentros reales y tiempos pausados que permiten comprender el significado de todas esas cualidades artísticas que guarda este destino. Porque Argentina no se explica; se vive. Y cuando se vive desde dentro, deja una huella artística que acompaña mucho después del regreso.







